En la solemnidad de la Epifanía del Señor, el pasado 6 de enero, el Hno. Modesto Surubí, salesiano tirocinante de segundo año de la Inspectoría de Bolivia “Nuestra Señora de Copacabana”, renovó su profesión religiosa en la parroquia María Auxiliadora de la ciudad de Santa Cruz.
Con este gesto, Modesto volvió a decir su “sí” al Señor, reafirmando su opción de vida consagrada al estilo de Don Bosco y su disponibilidad para servir a los jóvenes, especialmente a los más pobres y vulnerables. La renovación de la profesión es un momento significativo en el camino formativo salesiano, ya que permite al joven religioso ratificar libre y conscientemente su compromiso de vivir los consejos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad, según las Constituciones de la Congregación.
Para los Salesianos de Don Bosco, la renovación anual de la profesión es también un tiempo de discernimiento, maduración vocacional y fidelidad cotidiana, en el que el religioso revisa su experiencia de vida, misión y comunidad, renovando su entrega al proyecto de Dios y a la misión educativa y pastoral confiada por la Iglesia.
Acompañamos con gratitud y oración el camino de Modesto, confiando su vocación a María Auxiliadora, para que continúe creciendo como signo del amor de Dios para los jóvenes, al estilo salesiano.
Luis Valdiviezo y Luis Rodríguez de la Inspectoría Sagrado Corazón de Jesús de Ecuador, y Leonardo Caballero, Christian Quintanilla y Gustavo Gutiérrez de la Inspectoría Nuestra Señora de Copacabana de Bolivia dijeron nuevamente “sí” al Señor, renovando sus votos por un año más. Este gesto reafirma su entrega generosa y su compromiso con la misión salesiana de acompañar y servir a los jóvenes.
La celebración eucarística fue presidida por el P. Marcelo Farfán, inspector de los Salesianos en Ecuador, acompañado por Monseñor Alfredo Espinoza, Arzobispo de Quito, y demás sacerdotes salesianos que compartieron con alegría este momento de fraternidad.
Durante la homilía, se destacó que la renovación de votos es un signo de confianza en Dios y de perseverancia en la vocación. Se subrayó que decir “sí” nuevamente es un acto de valentía y esperanza, que invita a toda la comunidad a renovar también su compromiso cristiano en la vida cotidiana.
En una atmósfera de alegría y fe, 11 jóvenes salesianos renovaron su Profesión Religiosa este domingo 11 de enero, Solemnidad del Bautismo del Señor, en Los Teques.
La Parroquia Don Bosco se vistió de gala para acompañar a los posnovicios y tirocinantes en su promesa de seguir el camino evangélico trazado por San Juan Bosco.
Los posnovicios Andy Pérez, Yorvis Ramírez, Francisco Cedeño, Ángel Hernández, Daniel Soler, Kelvin Gil, Cristian Parra, Edgardo Reyes, junto a los tirocinantes Francisco niño, Jesús Hassan e Iván Castellano, renovaron su intención de vivir “obedientes, pobres y castos, según el camino evangélico trazado en las Constituciones Salesianas”.
El P. Rafael Montenegro, Inspector, presidió la Santa Misa y destacó la importancia de esta entrega generosa al servicio de la Iglesia, recibiendo los votos en nombre del Rector Mayor.
Familiares de los profesos, amigos y miembros de la Familia Salesiana acompañaron a los jóvenes en este momento tan importante de sus entregas generosas al servicio de la Iglesia.
El sábado 10 de enero de 2026, en la parroquia María Auxiliadora de Boleíta, Caracas, recibieron la ordenación diaconal Tomislav Puskarić (Croacia), Petrus Nanwar (India) y los venezolanos Yetson Graterol y Rafael Guánchez.
La ceremonia fue presidida por Monseñor Pablo González, obispo de la Diócesis de La Guaira, quien confirió el orden a los nuevos diáconos.
La celebración eucarística fue concelebrada por Monseñor Juan Carlos Bravo Salazar, obispo de la Diócesis de Petare, el Padre Inspector Rafael Montenegro y un numeroso grupo de religiosos y sacerdotes provenientes de diversas zonas del país.
Durante su homilía, Monseñor González señaló que esta ordenación «es un claro ejemplo de una Iglesia que va más allá de las fronteras», en alusión a la diversidad de nacionalidades de los nuevos ministros, y les invito a vivir su ministerio con espíritu misionero en favor de los jóvenes donde sean enviados.
Familiares y amigos de los nuevos diáconos, así como miembros de los diferentes grupos de la familia salesiana, llenaron el templo en un momento de profunda alegría vocacional y de renovación del compromiso al servicio de la Iglesia y de los jóvenes.