Cinco jóvenes salesianos renovarán su Profesión Religiosa el próximo domingo 11 de enero, a las 18h00 (hora Ecuador), en la Capilla María Auxiliadora “La Tola”, del Posnoviciado Salesiano San Francisco de Asís.
Este significativo momento formativo y espiritual contará con la renovación de los votos de:
Christian Quintanilla, Sdb.
Gustavo Gutiérrez, Sdb.
Leonardo Caballero, Sdb. (Inspectoría Nuestra Señora de Copacabana – Bolivia)
Luis Rodríguez, Sdb.
Luis Valdiviezo, Sdb. (Inspectoría Sagrado Corazón de Jesús – Ecuador)
La Profesión Religiosa es una etapa fundamental en el camino formativo hacia el sacerdocio y la vida consagrada salesiana. A través de ella, los jóvenes expresan públicamente su decisión libre y consciente de seguir a Cristo al estilo de Don Bosco, comprometiéndose a vivir los votos de obediencia, pobreza y castidad, al servicio de Dios y de los jóvenes, especialmente los más pobres.
La renovación de estos votos no es solo un acto formal, sino un sí renovado, profundo y responsable, que fortalece la vocación y reafirma el deseo de continuar el proceso de discernimiento y formación dentro de la Congregación Salesiana. Es un tiempo de gracia que ayuda a consolidar la identidad religiosa, comunitaria y pastoral del salesiano en formación.
Como Familia Salesiana, nos unimos en oración y acción de gracias por la vida y vocación de estos jóvenes, pidiendo al Señor que los fortalezca en su camino y los anime a seguir entregándose con alegría y fidelidad al servicio del Reino.
Acompañemos con nuestra oración este paso importante en su camino vocacional.
El curso de preparación para la Profesión Perpetua de los Salesianos de la región Cono Sur comienza el martes 6 de enero en Buenos Aires, Argentina. Los candidatos viven una experiencia que incluye historia y espíritu misionero, emprendiendo una peregrinación hasta junio de los Andes, donde permanecerán hasta el 23 de enero.
El itinerario formativo está dirigido a jóvenes estudiantes religiosos salesianos de Brasil, Argentina, Perú, Bolivia, Chile y Ecuador y representa un tiempo de preparación espiritual para quienes están listos para asumir definitivamente el compromiso de la vida consagrada salesiana. La coordinación del curso está a cargo del Padre Manuel Cayo, quien asumirá el rol de nuevo inspector de Argentina Sur (ARS) el 4 de febrero. La misa de apertura, celebrada el 6 de enero en la iglesia Mater Misericordiae , fue presidida por el Padre Darío Perera, inspector de ARS. Finalmente, el grupo partió de Bahía Blanca y el 7 de enero se celebró una misa en la Capilla María Auxiliadora, donde reposan los restos de la beata Laura Vicuña.
El 8 de enero, el día estará dedicado a la figura de San Artémides Zatti, con una misa celebrada en la Parroquia San Juan Bosco, donde se encuentra su tumba, y una visita a los lugares que marcaron su vida y misión. El 9 de enero, se planea un nuevo viaje a Chimpay para visitar los lugares donde se encuentra el joven beato mapuche Ceferino Namuncurá y San Ignacio, donde se encuentra su tumba. Posteriormente, el grupo se trasladará a Junín de los Andes, donde permanecerá hasta el final del curso.
El 13 de noviembre, día de la fiesta de Santa Artémides Zatti, tuvo lugar la profesión perpetua del Hermano Salesiano Raynery Augusto da Silva Souza. La celebración fue presidida por el superior de la Inspección Salesiana de Brasil-Manaos (BMA), el Padre Felipe Bauzière, y contó con la participación de los Salesianos de Manaos, diversos miembros de la Familia Salesiana y el Padre Cássio Rodrigo, de la Inspección de Brasil-San Pablo, quien fue el formador en CRESCO, el Centro Regional para Asistentes Salesianos en México. Fue un día especial para toda la comunidad, los familiares y amigos del Hermano da Silva Souza. La solemne celebración puso de manifiesto el apoyo a un joven que siempre se ha dedicado a la vida y misión de la Iglesia como Salesiano de Don Bosco, dispuesto a comprometerse plenamente con la salvación de los jóvenes.
El Hno. Rufin Kineme descubrió su vocación salesiana en su país, el Congo, inspirado por el pasaje del Evangelio de Mateo 10,8: “Gratis lo recibiste, dalo también gratis”. Movido por un profundo agradecimiento a Dios, decidió entregar su vida al servicio desde el carisma de Don Bosco, en especial en el sistema preventivo.
¡Misionero Salesiano!
Su deseo misionero nació tras terminar la secundaria. Los diocesanos fueron claves en el inicio de su formación. “En mi ciudad no había presencia salesiana”, sostiene. Luego de algún tiempo, inició el camino salesiano que lo llevó al Perú en 2019. Aunque enfrentó un choque cultural y de idioma, su confianza en Dios lo sostuvo. “En el noviciado he iniciado mi vocación misionera”, comparte.
El Perú lo recibe con los brazos abiertos
Cuando recibió la obediencia de que iría a Perú, sintió una gran emoción, ya que era una tierra nueva para él. No sabía cómo se vivía allá, era una cultura diferente, y tendría que acostumbrarse. Gracias al acompañamiento de su guía espiritual, pudo recibir mucha ayuda, y así logró enfrentar un poco ese miedo que sentía ante la nueva cultura.
Jóvenes con rostros de Dios
En Perú encontró en los jóvenes el rostro de Dios, y como diácono vive su ministerio con espíritu de colaboración y servicio mutuo. Desde Roma, donde estudió y sirvió como diácono junto al Papa Francisco, guarda experiencias profundas de fe. El nombramiento del Papa León XIV lo vivió como signo de esperanza para la Iglesia misionera.
El Carisma de Don Bosco
Lo que más me atrajo del Carisma de Don Bosco es el Sistema Preventivo. “El sistema preventivo en la educación ya resume todo el carisma de Don Bosco: los pilares: razón, religión y la amorevolezza. Son esos elementos que me han atraído a leer ese carisma de Don Bosco”, menciona.
Un buena semilla
Quiere ser como la buena semilla: una semilla sembrada en tierra fértil que, a su debido tiempo, dará fruto.
De ella crecerá un árbol, un árbol que también dará frutos, y las personas podrán tomar de esos frutos, nacidos de una semilla que fue plantada mucho tiempo atrás.
Los jóvenes
A los jóvenes que sienten un llamado, los anima a no tener miedo y a ofrecer la vida con generosidad. Su mayor deseo es sembrar una semilla de fe y entrega en la tierra peruana, que crezca y dé frutos con el tiempo.
El Hno. Miguel Seminario está próximo a ordenarse como sacerdote. En este pequeño encuentro, nos comparte pasajes de su vocación religiosa y cómo se enamoró de los salesianos.
¿Cómo conociste a los salesianos?
Conozco a los salesianos desde que tengo uso de razón, más o menos desde los cinco años. Asistí al oratorio del Santuario de María Auxiliadora en Chosica, y desde entonces recuerdo con cariño a los salesianos. Cuando los novicios bajaban, jugábamos con ellos. En ese tiempo estaban el padre Marino De Para, el padre Moisés Quirse, el padre Canales, y luego vinieron el padre Matías Lara y el padre Ricardo Lach.
También en casa había mucha devoción a María Auxiliadora, y eso marcó mi acercamiento.
Lo que más me atrajo de los salesianos fue su cercanía, paternidad y preocupación por cada joven. En el oratorio nos hacían sentir parte de una familia; eso lo llevo siempre conmigo.
¿Cuándo sentiste el llamado vocacional?
En el 2013 entré en un momento de discernimiento vocacional, aunque la inquietud nació antes, en el 2009, cuando llegó el padre Luis Pastor.
Con su testimonio de vida pensé: “¡Guau, eso es ser salesiano! ¡Qué chévere! Yo también quiero serlo.”
El padre Luis nos hacía sentir a todos sus preferidos; transmitía cariño y cercanía. Poco a poco, eso despertó en mí el deseo de servir al Señor. Él me confió un oratorio llamado Jesús Adolescente, en una de las periferias de Chosica. Mientras estudiaba y trabajaba, fui descubriendo ahí mi vocación. Así comencé mi camino de discernimiento acompañado por el padre Luis Pastor.
¿A quiénes recuerdas con especial cariño en tu etapa de formación?
Recuerdo con gratitud al padre Carlitos Cordero, en el aspirantado. Admiré su disponibilidad y entrega sencilla para compartir con nosotros el espíritu salesiano “a flor de piel”. También al padre Santiesteben, de cariño lo llamábamos “Washi”. Fueron dos salesianos mayores que me marcaron profundamente. No puedo dejar de mencionar al padre Pablito Corante: un salesiano correcto, elegante y cuidadoso. De él aprendí la importancia de la liturgia bien celebrada, con orden y detalle: todo limpio, planchado y preparado.
A lo largo de mi formación, conocí a muchos salesianos y familias en Colombia, Ecuador y Chile que me enseñaron muchísimo. Recuerdo con especial cariño al padre Severino Tardivo, un misionero italiano con quien conviví en Chile, en el Teologado. Fue un verdadero testimonio de vida consagrada.
En estos años de formación, ¿Qué es lo que más valoras?
Valoro mucho la preocupación de mi Inspectoría por quienes realizamos la formación fuera del país. Mi formación ha sido diversa: el aspirantado y prenoviciado los hice en Perú; el noviciado, postnoviciado, tirocinio (en el Rímac) y teologado los viví entre Chile, Ecuador y Colombia.
Esa experiencia me enseñó que el carisma salesiano trasciende fronteras. No es algo que se vive solo en tu país o en tus cuatro paredes; es un don que inspira en cualquier cultura.
Un salesiano me dijo una vez: “Te consagras no para una inspectoría, sino para la congregación.” Y eso lo he confirmado: ver el mismo espíritu salesiano en tantas partes del mundo ha sido muy enriquecedor.
¿Qué sentimientos te genera estar a punto de ser ordenado sacerdote?
En este momento me siento emocionalmente removido: hay mucha alegría, compromiso y gratitud. Me invade el deseo de ponerle “punche” a todo lo que viene, reconociendo la gracia de Dios en cada paso. También me siento pequeño en sus manos, confiado en que Él me ayudará a ser un buen sacerdote y pastor. El sentimiento que predomina es agradecimiento y esperanza, aunque también hay un poco de temor… pero es un temor esperanzado.
Como salesiano y como joven sacerdote, ¿Cuál es tu compromiso en esta nueva etapa?
Mi compromiso es entregarme cada día con alegría, ahora con un ministerio en las manos y en el corazón. Quiero ser para los jóvenes un padre, un amigo, un consejero, un compañero de camino. Deseo estar cerca de ellos, especialmente de quienes más lo necesitan, no solo en lo material, sino también en lo espiritual y afectivo.
Creo que mi misión será caminar junto a los jóvenes para sanar heridas, acompañar procesos y construir amistad, porque para Don Bosco la amistad, la fraternidad y la familiaridad eran pilares del Sistema Preventivo.
La afectividad genera confianza, y la confianza genera familia. Ese será mi horizonte: vivir y transmitir el amor de Cristo al estilo de Don Bosco.
Bajo la atenta mirada de María Auxiliadora, la noche del sábado 8 de noviembre abrazaba a la Basílica de María Auxiliadora con una luz festiva. Un ambiente de recogimiento y alegría. En medio de esa atmósfera de fe, la Familia Salesiana se reunió para acompañar a Miguel Seminario y Rufin Kineme, dos hermanos salesianos que darían un paso decisivo en su camino vocacional: su ordenación sacerdotal, por la imposición de manos y la oración consagratoria de Monseñor Martín Quijano, SDB, Obispo del Vicariato de Pucallpa.
La celebración fue concelebrada por el P. Juan Pablo Alcas, Inspector, acompañado de sus hermanos salesianos provenientes de diversas obras de todo el Perú, quienes se unieron para acompañar a los nuevos presbíteros en este momento.
Las miradas de familiares, amigos y miembros de la comunidad reflejaban orgullo y alegría. Muchos recordaban los primeros pasos de Miguel y Rufin en su camino salesiano: sus años de formación, su servicio en los oratorios, su testimonio sencillo y cercano.
Durante su homilía, Monseñor Martín expresó su cercanía e invitó a los nuevos sacerdotes a responder lo que Jesús les pregunta:
«Hoy Jesús vuelve a preguntarles, quizá de un modo más personal: “¿Me amas?” No respondan solo con palabras, sino con la vida. Amando a Cristo —en los jóvenes, en los pobres, en la comunidad, amando la Iglesia que los envía— amando incluso cuando sirvan en silencio y en el cansancio».
Además,pidió a la familia salesiana rezar por estos dos nuevos sacerdotes para que vivan su ministerio con el corazón grande, para que caminen con los pobres y los jóvenes; y sobre todo, que escuchen al Espíritu y sean rostros de una Iglesia alegre y servidora.
En otro momento de la ceremonia, los nuevos presbíteros, agradecieron a Dios y a todos los presentes por el Don de la Vida Sacerdotal:
El P. Miguel Seminario expresó su agradecimiento a Dios por el don del sacerdocio y a la Iglesia por acogerlo como servidor. Recordó con cariño a sus formadores y a las comunidades que lo acompañaron en su proceso vocacional. Agradeció a sus amigos, bienhechores y a la comunidad salesiana de Arequipa, donde actualmente sirve como animador pastoral. Finalmente, confió su ministerio a María Auxiliadora, pidiendo oraciones para ser un sacerdote fiel y cercano a los jóvenes.
Por otro lado, el P. Rufin Kineme manifestó su gratitud a Dios y a sus formadores y dedicó un emotivo agradecimiento a sus padres por su amor y educación cristiana. Reconoció con cariño a su comunidad salesiana de Huancayo, a la Inspectoría Santa Rosa de Lima y a su comunidad africana por el apoyo y la cercanía. Finalmente, a los jóvenes les ofreció su servicio con humildad y esperanza.
Al finalizar la celebración, el P. Juan Pablo Alcas, Inspector, felicitó a sus nuevos hermanos sacerdotes y les animó a vivir su ministerio con fidelidad, alegría y espíritu de servicio, siguiendo el ejemplo de Don Bosco.
La vocación de Miguel Seminario, natural de Piura, nace en los patios del Oratorio Don Bosco del Santuario de María Auxiliadora de Chosica, y desde entonces recuerda con cariño a los salesianos. Por su parte, Rufin Kineme, descubrió su vocación religiosa en su país, el Congo, inspirado por el pasaje del Evangelio de Mateo 10,8: “Gratis lo recibiste, dalo también gratis”.
Con profundo gozo y espíritu de familia, la Inspectoría Salesiana Divino Salvador (CAM) celebró este 11 de noviembre la Profesión Perpetua del hermano Saúl Pascual Ayala, SDB, en una solemne Eucaristía realizada en el templo Santo Domingo Savio del Instituto Técnico Ricaldone.
La ceremonia reunió a más de treinta salesianos provenientes de diversas obras de Centroamérica, quienes, en el marco de sus Ejercicios Espirituales en El Salvador, se unieron para acompañar el “sí” definitivo del hermano Saúl. Su consagración perpetua confirma una vida entregada plenamente al servicio educativo y pastoral de los jóvenes más necesitados de la región, siguiendo el sueño y la misión heredada de Don Bosco.
El padre Julio Navarro, SDB, Inspector para Centroamérica, presidió la celebración y dirigió palabras de gratitud y aliento al nuevo profeso, así como a sus padres y familiares presentes. “Hoy te conviertes en pastor, especialmente para los jóvenes”, expresó con emoción, subrayando la misión confiada al hermano Saúl dentro de la Iglesia y de la comunidad salesiana.
Asimismo, recordó que toda la familia de Don Bosco lo acoge con cariño y compromiso, dispuesta a acompañarlo en su entrega generosa al Señor. “Que tu vida consagrada sea un signo vivo del amor de Dios para los jóvenes”, añadió el padre Inspector.
La celebración estuvo marcada por la oración, la alegría fraterna y la certeza de que la vocación del hermano Saúl seguirá dando frutos en los patios, aulas y comunidades de Centroamérica, donde Cristo y los jóvenes son el centro del corazón salesiano.
La comunidad salesiana celebró con inmensa alegría la ordenación diaconal de los hermanos: Jorge Tec Acte, SDB, y José Víctor Tiul Quiix, SDB, de la Inspectoría “Divino Salvador” de Centroamérica (CAM); Miguel Ángel Rojas Neira, SDB, de la Inspectoría San Pedro Claver de Colombia – Bogotá (COB); y Juan Pablo García Carmona, SDB, de la Inspectoría “San Luis Beltrán” de Colombia – Medellín (COM). Todos ellos han respondido con corazón generoso al llamado del Señor, diciendo un “sí” decidido en su camino de consagración y servicio.
La solemne Eucaristía se desarrolló en un ambiente de profunda fe, familiaridad y espíritu salesiano. Fue presidida por Monseñor Eddy René Calvillo Díaz, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala, y concelebrada por el padre Julio Navarro, SDB, Inspector Provincial de CAM, y el padre Rolando Echeverría, SDB, director del Instituto Teológico Interinspectorial (ITSI). Acompañaron también numerosos salesianos, familiares, amigos y miembros de la Familia Salesiana, quienes se unieron con gozo a esta celebración.
La ordenación diaconal representa un paso fundamental en el itinerario vocacional de los cuatro hermanos, llamados ahora a servir con humildad, disponibilidad y alegría evangelizadora, especialmente entre los jóvenes más necesitados, siguiendo el ejemplo de San Juan Bosco y su pasión por la Iglesia.
La comunidad eleva sus oraciones por Jorge, José Víctor, Miguel Ángel y Juan Pablo, pidiendo al Espíritu Santo que los fortalezca en su misión y les conceda un corazón siempre dócil y generoso para ser signos vivos del amor de Dios en medio del pueblo que se les confía.
En un ambiente colmado de fervor y gratitud, la Basílica Don Bosco fue escenario de una emotiva celebración el 16 de agosto, fecha que reviste un significado especial por coincidir con el aniversario del nacimiento de San Juan Bosco. En este marco, la comunidad salesiana y feligreses se congregaron para presenciar la ordenación presbiteral de Alex Jesús Pinilla Jiménez, SDB, salesiano panameño que, tras años de entrega y formación, consagra su vida al servicio de la Iglesia y de la juventud.
La ceremonia fue presidida por Monseñor Walter Guillen Soto, obispo de la diócesis de Gracias, Honduras, quien dirigió palabras de profunda inspiración y esperanza tanto al nuevo presbítero como a las personas asistentes. Con una liturgia solemne y participativa, el rito de la imposición de manos y la oración consecratoria sellaron el compromiso definitivo de Alex Jesús con el carisma salesiano y la misión de educar y evangelizar a las juventudes más necesitadas. Posteriormente el domingo 17 de agosto preside su primera Eucaristía, acompañado por toda la feligresía devota a Don Bosco, donde brindo palabras de agradecimiento tras su ordenación, pidiéndole a todos que oren por este servicio que recién comienza.
Alex Jesús Pinilla Jiménez nació el 13 de noviembre de 1994 en Ciudad de Panamá, en el seno de una familia profundamente unida. Su infancia transcurrió marcada por el contacto con la espiritualidad salesiana en el Instituto Técnico Don Bosco, donde germinó su vocación religiosa. En 2013 inicia su camino formativo salesiano en Nicaragua, pasando luego por Guatemala y Colombia, donde emitió su primera profesión como Salesiano de Don Bosco en enero de 2016. Continuó su formación filosófica y pedagógica en Guatemala, y posteriormente vivió experiencias pastorales en Costa Rica y en la Basílica Don Bosco de Panamá.
En 2021 fue enviado a Roma para su formación específica al presbiterado, integrándose en la Comunidad Salesiana Ceferino Namuncurá. En Basílica Don Bosco emitió su Profesión Perpetua en 2023 y fue ordenado diácono en junio de 2024. Concluyó la Licenciatura en Teología en la Universidad Pontificia Salesiana con mención magna cum laude y actualmente continúa estudios especializados en Filosofía, en las áreas de historia y antropología, consolidando así su vocación de servicio en la espiritualidad de Don Bosco.
El Teologado Internacional “San Juan Bosco” de Lo Cañas en estos días, ha sido sede del Curatorio 2025, una asamblea que ha reunido a los principales responsables de la formación salesiana en la región. Inspectores, formadores y representantes laicos se han encontrado para analizar el presente y el futuro de la preparación de los futuros sacerdotes salesianos en América Latina. Estuvieron presentes en la ocasión también el padre Gabriel Romero, Consejero Regional para América Cono Sur, y el padre Hugo Orozco, Consejero Regional para la región Interamérica.
El encuentro se desarrolló en un ambiente de fraternidad que combinó sesiones académicas, pastorales y administrativas. Los participantes destacaron el compromiso estudiantil y la juventud del equipo formador, que acompaña con cercanía y profesionalismo a los salesianos en formación. La riqueza intercultural de la convivencia interinspectorial, la calidad académica vinculada a universidades prestigiosas y el acompañamiento integral en las dimensiones humanas, espirituales y pastorales fueron otros aspectos valorados positivamente.
No obstante, la asamblea identificó varios retos que requieren atención inmediata. El fortalecimiento del aprendizaje de idiomas –particularmente inglés y griego– emerge como una necesidad crítica para los estudios teológicos contemporáneos.
Los formadores también expresaron preocupación por la calidad de la formación de los candidatos, la escasez de formadores disponibles en la región y las tensiones generadas por la actual distribución de casas de formación en el continente.
Hacia una formación continental integrada
Pese a estas complejidades, el Curatorio ratificó su compromiso con una visión continental unificada que trascienda los intereses locales y establezca criterios comunes de gobierno y perfiles de egreso claramente definidos.
Entre las recomendaciones estratégicas destacan la planificación en la preparación de nuevos formadores, la sistematización del proyecto integral de salesianidad, la implementación de indicadores objetivos de evaluación y el fortalecimiento de la corresponsabilidad estudiantil en el proceso vocacional.
La reflexión final del encuentro fue categórica: formar salesianos para América Latina requiere unidad en la diversidad, realismo ante la escasez vocacional y valentía para decisiones difíciles, incluyendo la eventual reestructuración o fusión de casas de formación.
El desafío planteado es garantizar la excelencia humana, espiritual y académica de quienes serán pastores y educadores al estilo de Don Bosco, priorizando la calidad formativa por encima de intereses particulares.
Desde Lo Cañas, el Curatorio 2025 envía un mensaje de esperanza y compromiso: formar pastores con visión universal y corazón salesiano, preparados para ser misioneros de esperanza en la vida cotidiana.